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Mostrando las entradas etiquetadas como Reflexiones

Sutiles

  Es jodido eso de escuchar voces en tu cabeza.  (No seas exagerado).  Al principio no son voces, ni siquiera es algo entendible. Son ruidos que suelen aparecer cuando estás solo. Preferiblemente en casa. En un inicio uno se ralla, piensa que hay alguien, o peor, algo merodeando por ahí. Luego la razón toma el control diciéndote que es la vieja casa donde la madera cruje por el cambio de temperatura brusco, o el viento colándose por entre las ventanas.     Uno normaliza escuchar cosas que realmente no están. Y es eso lo que da miedo. Una vez lo has normalizado aparecen los susurros. Como cuchicheos de niños pequeños. Algo sin sentido que aparece de la nada. Algo aparentemente inocente que va cobrando nitidez cuando las horas de sueño escasean.  (Y lo entretenido que estás ahora ¿qué?).    Los cuchicheos duran poco y la claridad llega de repente. Empieza con palabras sueltas. Primero, mi nombre. Qué ridículo me veo ahora buscando quién me llamaba, cuando quien lo hacía estaba dentro y n

Palabras

     Me miras de soslayo al tiempo que calculas tus posibilidades. Tanto me deseas que no percibes que te observo altivo desde mi pedestal sin importarme ni tú ni tus ganas.      Me mantengo rígido, incómodo ante tu insistencia en pasearte por delante de mí como si yo no importara, solo soy un objeto para ti.      ¿De verdad crees que no voy a notar ese dedo que deslizas por mi espalda?      Oh, sí, eres sutil, pero no intangible.      Me olfateas cual cachorro curioso, se te hace la boca agua, lo sé, lo percibo incluso antes de ver cómo te muerdes el labio. Apostaría a que estás a punto de babear.    Si pudieras me devorarías aquí mismo. He visto esa mirada tantas veces que podría reconocerla en la oscuridad.      Cada vez estás más cerca, no tengo vía de escape, me respiras, deslizas tus manos sobre mí sin que pueda hacer nada por evitarlo.    Me destapas con avidez, con el ansia descontrolada de quien lleva años esperando, casi podría decirse que toda una vida. Me abra

Inútil

Se propuso no volver a estar triste ni deprimido. A valorarse, a creer en sí mismo. Tenía la firme intención de aprovechar cada momento, por pequeño que fuera, y evitar lamentarse de su desdichada suerte y todo lo malo que le sucedía. Ese era su objetivo y hasta en eso fracasó.      No se levantó de buen humor, como de costumbre, y aunque eso no fuera nada reseñable, fue lo suficiente como para recapacitar en lo que se había convertido su vida. Un par de cajas de pizza vacías le esperaban encima de la mesa que, ignoradas con gran maestría, reposaban hasta que alguien se dignara a recogerlas. Ese alguien iba a ser él, pero ahora no podía pensar en otra cosa que no fuera en su café matinal. Mientras esperaba a que se calentara la cafetera se decía mentalmente «no tienes ni puta idea de nada, inútil de mierda». Siempre se trataba con el mayor de los respetos y de la manera más motivacional posible. Él era así, pura positividad.      Cuando la cafetera por fin decidió regalarle el ansi
      —Probaré mi cámara nueva —me dije, y qué mejor manera que con un foto a oscuras hecha en blanco y negro.      Conseguí preciosos contrastes, pero lo mejor de esa foto fue ese destello verde del pendrive inexistente conectado a mi portátil.   @XabiGarza   Foto de Daniel Putzer en pexels  

Embelesado

     Quedé embelesado al mirarla sentada frente a mí, tanto que se me derritió el hielo imaginario de mi whisky on the rocks.      Todo mereció la pena, la gabardina, el sombrero, alquilar el bar entero con billetes del Monopoly.      Todo por verla por última y primera vez. Todo por ese suspiro justo antes de volver al manicomio.     @XabiGarza   Foto Cottonbro en Pexels  

Cuéntame

     Cuéntame que todo irá bien, que todo pasará mientras me acaricias y mi cabeza reposa en tu regazo.    Cuéntame que todo es una pesadilla y que al despertar te tendré a mi lado por siempre.    Cuéntame que ni mi soledad podrá gritar tan fuerte como para acallar todo el amor que te proclamo cada día y que encenderán mis luces cuando la tristeza me las apague a escondidas.    Cuéntame todo eso y mil cosas más, vida mía, que mientras te escucho mi alma vuela encima de cada una de las palabras que recitas.   @XabiGarza